Los conflictos interculturales, otros prefieren hablar de multiculturales, suelen darse por prejuicios y por desconocimiento que tienen unas culturas de las otras.

Las dificultades de cualquier tipo de mediación se multiplican en las mediaciones interculturales debido a las diferencias importantes de forma de vida (costumbres), idioma y religión. A todo esto se le ha de sumar la necesidad de que el mediador ha de tener conocimientos específicos de las culturas de las personas o colectivos en conflicto.

Esta mediación pretende que cada parte entienda la postura de la otra, el mediador deberá intervenir como una especie de intérprete entre las dos partes, por lo que la necesidad de conocer diferentes culturas es esencial.

Los conflictos interculturales suelen producirse en diferentes situaciones:

  • Confusiones en la comunicación que se convierte en interpretaciones erróneas y falta de confianza. Una misma actitud puede significar cosas distintas para diferentes culturas (gritar, mirar fijamente)
  • Molestias para una cultura (generalmente la mayoritaria) por prácticas culturales de la otra (fiestas, forma de vestir, ruido, limpieza)
  • Costumbres enfrentadas. Lo que para una cultura es lo correcto, para la otra puede ser todo lo contrario (dejar los zapatos en la entrada de una mezquita puede molestar a los vecinos cercanos a ella)